“Ella dice que nació en Haro” – Lucrecia Arana


Lucrecia Arana (Haro 23 de noviembre de 1871 – Madrid 9 de marzo de 1927)

Hizo la casualidad histórica que Rafael López de Heredia y Landeta, fundador de la Bodega, participara en la Tercera Guerra Carlista.  y el padre de Lucrecia Arana perdiera la vida también en la misma Guerra, provocando incluso que confiscaran todos los bienes de la familia.

Lucrecia Arana pasó penurias económicas y Rafael López de Heredia la llevó a trabajar para ella en Madrid, pero al darse cuenta de las cualidades artísticas de la jóven, decidió pagarle estudios de música con los prestigiosos profesores Baldelli y Latorre, quienes recomendaron que se dedicara al canto profesionalmente.

Y triunfó. Llegó a figurar como primera tiple en el Teatro de la Zarzuela. Actuó en los más importantes teatros de España, mientras todos los autores de la época intentaban que sus obras fueran estrenadas por esta gran artista.

Su fama creció aún más cuando se unió sentimentalmente al escultor Mariano Benlliure (Valencia, 1862 – Madrid, 1947) uno de los artistas más reconocidos del  momento. (Fué considerado el escultor de  “La Restauración”)

 Benlliure, paradójicamente, tenía problemas en la dicción y en el habla.

Se retiró pronto de los escenarios  en 1908  en pleno éxito de su carrera, para disfrutar de su relación con el artista, con el que tuvo un hijo; Jose Luis Mariano Benlliure Arana. Dió algunos recitales benéficos, y  a pesar de no estar casada con el escultor, que estaba separado, (el divorcio se estableció en 1932), fué perfectamente admitida en la sociedad burguesa de la época. 

En 1908 compraron un hotel y unos terrenos adyacentes en la zona de La Castellana de Madrid, donde Benlliure  tuvo su estudio.

Mantuvieron amistades tal relevantes como la de Joaquín Sorolla, quien inmortalizó a toda la familia Benlliure-Arana en un magnífico retrato conjunto.


Llegó a hacer algunas grabaciones, en el sello “Gramophon”. Como curiosidad,  en 1894, un tal Pertierra, con negocio en el número 10 de la  calle de la Montera de Madrid, anunciaba su “espectáculo  científico” con “audiciones fonográficas de cuatro  de la tarde a siete de la noche y de ocho a once de la misma:

Aria de La Indiana y jota aragonesa por la señorita Arana. Varios de voz hablada y bandas militares”.


En 1927, murió repentinamente de una embolia cerebral. Desde entonces, el Conservatorio de Madrid otorga el “Premio Lucrecia Arana” al cantante más destacado.

En 1979 el Ayuntamiento de Haro homenajeó a Lucrecia Arana poniendo su nombre a una calle, hasta entonces llamada calle del General Franco, pero que hasta 1937 se llamó calle de La Libertad.

El entonces afamado dramaturgo y poeta José Jackson Veyán fue uno de sus amigos (compadre, decía ella) más íntimos, desde los inicios de su carrera.  Entre otros, le dedicó estos versos:

“Ella dice que nació
en Haro. Yo no lo creo.
Debió de nacer en el campo
Allí, a la orilla del Ebro…

…Si la tiple vale mucho,
la mujer no vale menos
porque tiene un corazón
tan grande como su mente
lo que es noble y lo que es bueno.

No hay desgracia o pesar
que no remedie al momento,
ni anciano que no socorra,
ni huérfano pequeñuelo
al que no ponga ama
y así reparte su sueldo.

Lucrecia no tiene “acciones
en el Banco” ni dinero
pero tiene dos tesoros
que le concedió el cielo

El tesoro de su voz
y el tesoro, aún más inmenso,
de ese corazón hermoso
que no la cabe en el pecho.”

(José Jackson Veyán)

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